Poesía de tres poetas revolucionarios, PDF – Marx, Nietzsche, Martí

De acuerdo a las leyes poéticas, todos los poetas conciben el arquetipo del fuego, símbolo del trauma oral o la sed, que suele aparecer junto a los cuerpos celestes y el ojo de las criaturas solares además de la piedra que simboliza el recuerdo del miedo petrificante sufrido durante la lactancia defectuosa.

En la religión de nuestros griegos, Zeus era el dios supremo que sufría de todas las pasiones humanas y que tenía como atributo principal el relámpago, o sea, el poder del fuego, arquetipo de la idea, tal y como lo concibió Sócrates en Parménides: la idea puede ser como el día que es uno y el mismo en muchos lugares al mismo tiempo y sin embargo sigue siendo el mismo.

¿Pero no serán las ideas sólo pensamientos que no tienen existencia propia excepto en nuestras mentes, Parménides? Pues todavía en tal caso, cada idea podría ser una y no experimentar esta multiplicación infinita.

En mi opinión, las ideas son como prototipos fijados en la naturaleza, y otras cosas son como ellas o parecidas a ellas lo que significa que la participación de otras cosas en las ideas es realmente asimilación a ellas.

Los filósofos sólo tienen la facultad de concebir lo eterno e inmutable, ya que aquellos que divagan en las regiones de lo múltiple y lo variable no son filósofos.

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El hijo Predilecto de Andalucía, Antología poética, Rafael Alberti, PDF

Poesía andaluz, poeta español, poesía comunista.

La web es maravillosa, una persona ávida de conocimiento podrá deleitarse con todo el material disponible y a la espera de ser aprovechado.

En las sagradas escrituras encontramos un escrito que dice, “El corazón del hombre siempre tiende a la maldad” y, no podría ser la excepción que el hombre utilizara la web para obtener y compartir cosas dañinas. cosas que envenenan los sentimientos.

Es bonito que a pesar de tanta persona mal intencionada “Dios” haya guardado el corazón de algunos seres, estos seres le dan a las palabras un valor muy grande y las utilizan para transmitir mensajes delicados, tiernos y edificantes. ¡Vivan los poetas!

Rafael Alberti fue un escritor español, especialmente reconocido como poeta, miembro de la generación del 27. Está considerado uno de los mayores literatos de la llamada Edad de Plata de la literatura española. Cuenta en su haber con numerosos premios y reconocimientos.

Regalando soles, Entre soles y sombras, PDF – Gustavo Tisocco

“Hoy me gusta la vida mucho menos, pero siempre me gusta vivir: ya lo decía. Casi toqué la parte de mi todo y me contuve con un tiro en la lengua detrás de mi paladar” César Vallejo

Poesía, Literatura

Prólogo

Quien se acerque a este libro tendrá la oportunidad de asistir a una experiencia única. Porque habrá que hundirse en estos poemas, compartir su interioridad tan deslumbrante como inquietante, tan abismal como desgarrada, tan ardiente como certera. Ese es el desafío que nos propone el autor, quien se mantiene entre soles y sombras, en permanente estado de alerta, para reflejar/recobrar los sentidos, los
deseos, los sueños, las emociones, las injusticias…

Los epígrafes elegidos por “Gustavo Tisocco” son los más acertados para introducirnos al verdadero clima de tensión que se instala en los poemas de este libro. Por un lado, el menosprecio de una vida pero que vale la pena ser vivida (¿sufrida?), y, por otro, el sentido de la vida que de pronto irrumpe en la inmensa soledad del hombre.

Despliega su voz para ser libre y así desnudar su garganta para dejar de ser vacío, nada, nostalgia, destierro, incompletud. Podríamos decir que a partir de ese momento se inicia un peregrinaje que tiene la característica de convertirse en una experiencia del límite, pero no en el sentido de abismo o fin, sino de alcanzar o al menos intentar sentirse “silencio de sol”.

Estos “poemas” revelan una búsqueda, un encantamiento aunque a veces la voz se torne desesperada, suplicante, huérfana, desafiante. Son poemas que emergen de lo más hondo del espíritu. Tienen la lucidez propia de quien vive intensa y apasionadamente, aunque descubra a su alrededor el horror, la injusticia, la hipocresía, la muerte. “Develar el misterio/ de vivir sin tregua”, afirma el poeta.

A través de estos poemas Gustavo Tisocco llega a ser lo que es parafraseando a Píndaro llega a ser lo que eres. Así se expresa lo poético en él, como si se tratara de la dimensión de lo que es genuino, real, verdadero y, por qué no, sagrado.

Abordaremos una poesía que es presencia expresiva de una existencia. Expuesta y nombrada ante todo. Alguna vez el poeta Edgar Bayley se empeñaba en saber si el sí mismo del poeta está presente en su poema.
En el caso de Gustavo Tisocco eso que tanto le obsesionaba a Bayley, se cumple.

Pablo Montanaro.

Corazón hecho poesía, El amor, las mujeres y la vida, PDF – Mario Benedetti

Poesia, grandes poetas, poesías de amor

¡Es una mañana tranquila! el sol sale tímidamente entre un montón de nubes grises, muchas personas comentan; seguramente más tarde lloverá, otra vez tendremos un caos total, que pereza este clima. Entre tanto pienso, el dia esta especial para leer un libro de poesía. Entró a la internet y que sorpresa, ¡encuentro esta joya! “El amor, las mujeres y la vida”.

Una selección de poemas, considerados como los mejores del gran poeta “Mario Benedetti”, donde vuelca su concepción de la vida: el amor como compensación de la muerte se levanta en sus versos lleno de fe, como fuerza principal que mueve al ser humano.

Mario Benedetti es considerado un poeta innovador, divertido, ambicioso y moderno de la literatura en español.

El Amor es la compensación de la muerte; su correlativo esencial. Lo rescaté como epígrafe para esta antología. ¿Acaso no vale para mostrar que, aun en un carácter tan sexualmente huraño como el de este autor teutón, el amor es el único elemento que le sirve para enfrentar a la muerte?

De ahí a reconocer que el amor y las mujeres están mas cerca de la vida que de la muerte, media solo un paso. Aquí lo doy, con perdón de Schopenhaver. Ésta es una antología temática que se fue haciendo sola en los últimos cincuenta años.

De tanto revisar galeradas de mis dos Inventarios, me di cuenta de que estaba ahí y que sólo hacía falta rescatarla, separándola de tantos otros contenidos, por cierto menos incitantes y confortadores que el amor.

Mario Benedetti.