El poder de la esposa que Ora, PDF – Stormie Omartian

Un matrimonio es la unión de dos almas, dispuestas a estar juntas hasta el fin de sus días, Dios bendice los matrimonios y quiere que se amen y se respeten, problemas y dificultades siempre van a estar presentes, pero existe una poderosa arma llamada “Oración”, es la solución a cualquier dificultad.

Para cuando leas este libro, Michael y yo tendremos más de un cuarto de siglo de casados. Esto no es menos que milagroso. Por cierto, no es un testimonio de nuestra grandeza, sino a la fidelidad de Dios para contestar oraciones.

Confieso que después de todos estos años todavía estoy aprendiendo y no es algo que sucede con facilidad. A pesar de que no tengo mucha práctica de estar haciéndolo tan bien como cuando lo hacía mal, puedo decirles sin reservas que las oraciones trabajan.

En realidad, yo no aprendí cómo orar por mi esposo hasta que comencé a orar por mis hijos. A medida que obtuve respuestas profundas a la oración por ellos, decidí tratar de ser más específica y ferviente en la oración por él. Pero me di cuenta que orar por los hijos es mucho más fácil.

Desde el primer momento en que ponemos nuestros ojos en ellos, deseamos lo mejor para sus vidas, sin condiciones, de todo corazón, sin dudas. Pero con un esposo, a menudo no es tan simple, en especial para alguien que ha estado casada por algún tiempo.

Un esposo puede herir tus sentimientos, ser desconsiderado, despreocupado, abusivo, irritante o negligente. El puede decir o hacer cosas que traspasan tu corazón como una astilla. Y cada vez que comienzas a orar por él encuentras la astilla enconada.

Es obvio que no puedes orar de la forma en que Dios desea que lo hagas hasta que te deshaces de ella. Orar por tu esposo no es igual que orar por tus hijos (aunque parezca similar), porque tú no eres la mamá de tu esposo.

Nosotros tenemos autoridad sobre nuestros hijos que nos son dados por el señor pero no tenemos autoridad sobre nuestros esposos. Sin embargo, se nos ha dado autoridad “sobre todos los poderes del enemigo” (Lucas 10:19), y se puede hacer mucho daño a los planes del enemigo cuando oramos.

Muchas cosas difíciles que suceden en una relación matrimonial son en realidad parte del plan del enemigo, preparado para minar la relación. Pero nosotras podemos decir: “No voy a permitir que nada destruya mi matrimonio”

Stormie Omartian.

Anuncios

Amor al camino espiritual, A orillas del río Piedra me senté y lloré, PDF – Paulo Coelho

Es nuestro deber indagar de momento en momento, respuestas y métodos para avanzar vamos a encontrar siempre, un poquito allí, otro poquito allá.

Ríos de piedra, Religiosas tradicionales,

Los milagros suceden a nuestro alrededor, las señales de Dios nos muestran el camino, los ángeles piden ser oídos; sin embargo, como aprendemos que existen fórmulas y reglas para llegar hasta Dios, no prestamos atención a nada de esto. No entendemos que Él está donde le dejan entrar.

Las prácticas religiosas tradicionales son importantes; nos hacen participar con los demás en una experiencia comunitaria de adoración y de oración. Pero nunca debemos olvidar que una experiencia espiritual es sobre todo una experiencia práctica del Amor. Y en el amor no existen reglas.

Podemos intentar guiarnos por un manual, controlar el corazón, tener una estrategia de comportamiento… Pero todo eso es una tontería. Quien decide es el corazón, y lo que él decide es lo que vale.

Todos hemos experimentado eso en la vida. Todos, en algún momento, hemos dicho entre lágrimas: Estoy sufriendo por un amor que no vale la pena. Sufrimos porque descubrimos que damos más de lo que recibimos. Sufrimos porque nuestro amor no es reconocido. Sufrimos porque no conseguimos imponer nuestras reglas.

A orillas del río Piedra me senté y lloré es un libro sobre la importancia de esta entrega. Pilar y su compañero son personajes ficticios, pero símbolos de los numerosos conflictos que nos acompañan en la búsqueda de la Otra Parte.

Tarde o temprano tenemos que vencer nuestros miedos, pues el camino
espiritual se hace mediante la experiencia diaria del amor.

Paulo Coelho.