El conocimiento es infinito, no oculto, pero si reservado para aquellos que con afán desean conocer los misterios del universo, mismo universo en miniatura que esta en nuestro interior.

Creatividad, Quietud mental

La mente es la capacidad de reconocer, de acumular conocimientos en
forma de memoria; es el resultado de siglos de humano esfuerzo, experiencia y conflicto y de las actuales experiencias individuales en
relación con el pasado y el futuro; es la capacidad de idear, de comunicar, de sentir, de pensar racional o irracionalmente.

Existe la mente que se siente afable, tranquila, serena, y también la brutal, implacable, altanera, arrogante, vana, que se halla en un estado de auto contradicción, empujada en distintas direcciones. Es la mente que dice: ‘Soy inglés’ o ‘norteamericano’ o ‘indio’.

Existe la mente subconsciente, lo profundo colectivo, lo heredado; y existe la mente superficial, que ha sido educada de acuerdo a una cierta técnica, a un código de conducta, acción y conocimiento.

Es la mente que busca, que solicita, que quiere permanencia, seguridad; la mente que vive de esperanza, pero que sólo conoce frustración, fracaso y desesperación; la mente que puede rememorar, recordar; la mente que es muy aguda, precisa; la que sabe lo que es amar y querer ser amado.


Se debe tener un mínimo de habilidades para ser considerado un vendedor, entre ellas, ser creativo para prospectar y concretar oportunidades, son muchos los malos productos que existen en el mercado, pero gracias a una estrategia de venta bien diseñada, el producto llegara a las manos de miles y hasta de millones personas.

Curso de ventas, Éxito en ventas

Todos vendemos sentimientos, ideas, ilusiones, no hay que nacer vendedor: como cualquier otra disciplina, la venta se aprende con técnica y práctica.

La tarea del vendedor es estimular o crear el deseo del cliente, de alcanzar un objetivo específico con la ayuda del producto que se está vendiendo.

Vender significa creatividad para conectar oportunidades y personas, las capacidades para la venta nos facilitarán nuestras relaciones profesionales y nuestra vida personal, el que comercializa bienes servicios, entre otros, tiene que ser consciente de mejorar a diario.

Bien sea mi lector, un impresor, un vendedor, un banquero, o un vendedor ambulante de dulces, supongamos que selecciona los trece propósitos que mejor le acomodan. concentrándose en una sola cosa a su debido tiempo, llegará más lejos en una semana que, de otro modo, hubiese llegado en un año.

Se adquirirá una nueva confianza en sí mismo. Al finalizar las trece semanas, tengo la seguridad de que les sorprenderá el progreso logrado. Si sus amigos, socios en el negocio, y su familia, no le dicen nada sobre el gran cambio observado en usted entonces, lo sé. para cuando repitan las segundas trece semanas, todo el mundo verá en usted una persona extraordinariamente distinta.

Voy a poner punto final a este libro, exactamente igual que lo comencé. Cuando Dale Carnegie me invitó a ir con él en un viaje como conferencista, la idea me pareció fantástica sin embargo, cuando me enfrenté a aquellos jóvenes de esa gran organización que es la “Cámara Junior de Comercio”, me inspiraron de tal manera que no tardé en verme haciendo lo que había pensado me iba a ser imposible dar tres charlas cada noche, durante cinco noches consecutivas, al mismo auditorio en treinta ciudades, desde una costa hasta la otra. Más fantástico todavía me pareció escribir un libro. Pero empecé.

He tratado de escribirlo de igual modo que hablo el recuerdo de aquellos rostros magníficos ha estado continuamente delante de mí apremiándome a que lo hiciera. Aquí está. Confío que les agrade a ustedes. Frank Bettger.