Hablar, escribir, escuchar, ¿ser oidor o buen lector? ¿tener la mente abierta o el corazón dispuesto? a nadie en la vida se puede obligar, si quieres conocimiento, lo tendrás, quieres vivir en esta vida como alguien que no sabe de dónde viene ni a donde va, también se respetara tu decision, la vida es corta y las posibilidades se agotan con ella…

Tal vez la diferencia principal entre el budismo y las demás tradiciones religiosas del mundo radique en la presentación de su identidad central.

La existencia del alma o sí-mismo, que se afirma de diferentes maneras en el hinduismo, el judaismo, el cristianismo y el islam, no solo se niega firmemente en el budismo, sino que se identifica como la fuente de toda nuestra desdicha.

La senda budista es, fundamentalmente, un proceso de aprender a reconocer la inexistencia esencial del sí-mismo, al tiempo que se intenta ayudar a otros a reconocerlo de este modo.

El mero reconocimiento de la inexistencia de un sí-mismo central nos libera de nuestras dificultades. Debemos cultivar una mente profunda ahondando nuestra comprensión y fortaleciéndola a través de la contemplación y el estudio lógico.

Para que esta mente profunda se convierta en la mente omnisciente de un Buda capaz de dirigir eficazmente a otros en su camino a la iluminación, debe estar motivada por algo más que el deseo de alcanzar uno mismo la paz.

Muchos autores se eximen de alguna responsabilidad por el contenido de sus libros; queda cierta inquietud, ¿que daño podría causar? la información que le suministramos a la mente debe ser bien digerida, DIOS bendiga el conocimiento…

En este momento crucial en que los objetivos se sacuden, es fundamental un cambio de conciencia, para mantener el equilibrio emocional. Es un hecho debemos cambiar nuestra visión para enfrentar el futuro.

Pero como cambiar nuestra visión si todo esta desintegrado? Intentar el autoengaño o enfrentar la realidad, sabiendo que la auténtica sabiduría nos habita. Sólo hay que despertarla, para ver el futuro Paraíso en este mismo planeta.

Existen teorías de seres evolucionados, que vendrán a rescatarnos. Que nos conducirán a otra galaxia, y la gente las cree. Ellos piensan que este bello planeta que habitamos y destruimos, no podrá renovarse y esto no es verdad.

El planeta se renovará; el aire, la tierra, los mares y los ríos: todo se limpiará. Y también las calamidades harán su parte, purificando los
átomos de todo lo existente. Lo importante es cambiar la conciencia, para disolver las tinieblas y establecer la luz.

La ciencia es un conjunto de conocimientos y actividades. Por un lado, es conocimiento adquirido; todo aquello que sabemos acerca de la naturaleza, de los fenómenos que tienen lugar en ella: las observaciones y experimentos realizados, al igual que las teorías producidas que nos permiten ordenar conjuntos de fenómenos y así entenderlos.

La mayor parte de los libros de divulgación, ensayo o historia que se ocupan de la ciencia, tratan de esos apartados de la ciencia, del conocimiento ya adquirido.

Pero la ciencia no se limita a eso, a lo que, con mayor o menor seguridad, sabemos, sino que es también acaso sobre todo búsqueda de soluciones y de problemas nuevos, ideas que se imaginan y que se prueban.

Se trata de un mundo fascinante, en el que el científico siente la aventura y la magia de la búsqueda de lo desconocido; una búsqueda que le obliga a desplegar algo de lo mejor que posee la especie humana: la imaginación. Una imaginación sometida constantemente al control del razonamiento lógico y de la comprobación.

Pocas veces los lectores dispondrán de una ocasión mejor para llegar a saber qué es realmente la ciencia y para hacerse una idea de cuáles son las principales incógnitas a las que se enfrentan en la actualidad los científicos; incógnitas que cuando se despejen acaso muestren la realidad bajo luces completamente diferentes a las que ahora estamos acostumbrados.

José Manuel Sánchez Ron.

Este libro fue recopilado y editado a partir de charlas ofrecidas por “Ajahn Sumedho” sobre la enseñanza central de Buda: que la infelicidad de la humanidad puede ser superada a través de medios espirituales.

Las cuatro nobles verdades son: la Noble Verdad del sufrimiento, la Noble Verdad del origen del sufrimiento, la Noble Verdad del cese del sufrimiento y la Noble Verdad del camino que lleva al cese del sufrimiento.

Utilizamos estas Cuatro Nobles Verdades para nuestro desarrollo. Las aplicamos a las cosas corrientes de nuestras vidas, a los apegos y obsesiones de la mente. Con estas Verdades podemos investigar nuestros apegos y obsesiones y tener conocimiento directo.

Aunque esto suene complicado cuatro verdades, tres aspectos, doce conocimientos directos es bastante simple. Es una herramienta que podemos utilizar, que nos ayuda a comprender el sufrimiento y el no- sufrimiento.

Dīgha Nikāya, Sutta

Magos, Iniciados, Metales preciosos, Alquimistas

“La verdad os hará libres” ¡es una frase muy poderosa! y no fue dicha por un ser cualquiera. Tenemos libertad de hacer lo que queramos, si, pero en realidad en nuestro interior hay una fuerza que siempre nos motiva a HACER LO CORRECTO.

En Occidente, se considera que los magos son principalmente hechiceros que practican la alquimia para convertir un metal inferior en oro.

En la India también existe la alquimia (de hecho fue allí donde se inventó), pero la palabra alquimia es en realidad una clave. Significa convertir a los seres humanos en oro, convertir nuestras cualidades inferiores de temor, ignorancia, odio y vergüenza en lo más precioso: el amor y la realización.

Un maestro que nos pueda enseñar a convertimos en seres libres llenos de amor es, por definición, un alquimista y siempre lo ha sido.

Hoy en día la gente vive en el mundo de los magos tanto como lo hicieron las generaciones pasadas. Joseph Campbell, el gran estudioso de la de mitología, decía que cualquier persona que espera en una esquina a que el semáforo pase a verde para cruzar la calle, en realidad está esperando entrar en el mundo de los actos heroicos y la acción mítica.

Lo que sucede es que no vemos nuestra oportunidad, y cruzamos la calle sin ver la mítica espada en la roca al lado del andén.

El viaje hacia lo milagroso comienza aquí. Este es el mejor momento para comenzar. El sendero del mago no existe en el tiempo está en todas partes y no está en ninguna parte. Nos pertenece a todos y no le pertenece a nadie.

Así, éste es sólo un libro acerca de cómo recuperar lo que ya es nuestro. Como dice la primera frase de la primera lección: Hay un mago dentro de cada uno de nosotros un mago que lo ve y lo sabe todo.

Se puede poseer mucho dinero y ser pobre, y no tener una sola “moneda” en el bolsillo, y ser “rico”, existen personas que su corazón y su mente están inundados de conocimiento y sensibilidad, talentos hermosos que ha recibido de lo alto, este tipo de riqueza no la da el oro o las piedras preciosas…

Felicidad en la vida, Vida efímera, Vida y muerte

La mayor parte de los mortales, se queja a una voz de la malicia de la naturaleza porque se nos ha engendrado para un período escaso, porque el espacio de tiempo que se nos da transcurre tan veloz, tan rápidamente que, con excepción de unos pocos, casi todos los demás quedan inhabilitados ya en la propia preparación de la vida. Y ante este mal, que según creen es general, no solloza solamente la masa y el vulgo necio, también este mismo sentimiento ha sacado quejas de personajes esclarecidos.

Viene de ahí aquella proclama del más grande de los médicos de que la vida es breve, la ciencia larga. Viene de ahí aquel pleito tan poco propio de un hombre sabio que Aristóteles planteó a la naturaleza, pues sería que ella le ha regalado a los animales una edad tan larga que alcanzan cinco o diez generaciones, mientras que en el hombre, engendrado para tantas y tan grandes empresas, el límite se ha fijado mucho más acá.

No tenemos un tiempo escaso, sino que perdemos mucho. La vida es lo bastante larga y para realizar las cosas más importantes se nos ha otorgado con generosidad, si se emplea bien toda ella. Pero si se desparrama en la ostentación y la dejadez, donde no se gasta en nada bueno, cuando al fi n nos acosa el inevitable trance final, nos damos cuenta de que ha pasado una vida que no supimos que estaba pasando.

La ciencia de la vida es, por ende, la ciencia suprema y el arle de vivir.la mejor de las artes. Siempre ha habido personas que han buscado
la verdad dispuestas a reconocer la superioridad de lo eterno con respecto a lo temporal. que se han dedicado a dominar la vida y han perpetuado de una generación a otra el conocimiento y la aptitud que acumulaban.

Este conjunto de conocimientos esenciales constituye la tradición esotérica. Las instituciones que han perpetuado esta tradición son las escuelas de misterios y los graduados de estas escuelas son los adeptos.

Este volumen revela que todas las tradiciones y las leyendas del
mundo. los textos religiosos y los libros sagrados, los grandes sistemas
filosóficos vienen a decir lo mismo.

La ambición humana puede producir tiranos, mientras que la aspiración divina producirá adeptos y este es, a mi entender. el mensaje que quiere transmitir Manly P. Hall en este libro enciclopédico.

Henry L. Drake.

Los temas espirituales tienen cierto encanto, independientemente de la creencia que se tenga. Si conocemos de la manera como otros piensan y actúan podremos opinar, de lo contrario es mejor callar y no pecar por la ignorancia.

Esoterismo, Conocimiento de oriente, Meditaciones

Las meditaciones que contiene este libro no son ninguna especie de nuevas doctrinas, sino las “memorias” de un místico que tuvo el valor
de ver la realidad y que, como consecuencia de ello, vivió lleno de compasión y amor por todos los seres y todas las cosas y se deleitaba con todo y con nada.

En cierto sentido, el libro tiene algo de autobiográfico, porque refleja la dolorosa trayectoria que tuvo que recorrer Tony en los últimos años de su vida para renunciar a cualesquiera sistemas de creencias, ideologías, fórmulas e inclinaciones y acceder a la vida, al amor, a la felicidad y estar solo.

El libro versa ante todo, sobre el amor, y los obstáculos al mismo: apegos, instintos, deseos, sistemas de creencias…; en una palabra: sobre los condicionamientos y el modo de liberarse de ellos y conseguir ver, conseguir amar.

No es de esperar que todo el mundo esté de acuerdo; puede
que muchos no quieran ver lo que él quiere hacer ver. Tony es
consciente de que muchos prefieren los muros de su prisión a la
libertad que hay fuera de ellos; y de que otros no querrían más que
mejorar las condiciones de dicha prisión.

Él esperaba, eso sí, que algunos tuvieran el valor de evadirse de su encarcelamiento para ver la realidad y resultar transformados por semejante visión. También sabía que otros le acusarían de mirarlo todo desde una perspectiva excesivamente personal e ignorar las dimensiones sociales y estructurales de la realidad.

Pero Tony no era ciego a dichas dimensiones; lo que ocurre es que estaba más interesado en ofrecer y propugnar una actitud fundamental necesaria para todos (reformadores de la sociedad, revolucionarios, cristianos, hindúes, ateos…): una actitud muy parecida al nishkama karma de la tradición india, o lo que él llamaba la mística de las acciones no lucrativas, indispensable para cualquiera que desee contribuir a la construcción de una sociedad más justa y humana.


El libro adolece de cierta dosis de repetitividad; pero las repeticiones son inevitables si no se quiere sacrificar algunas de sus valiosísimas intuiciones. de ahí que el texto haya sido conservado tal como Tony lo dejó, a excepción de algunas levísimas correcciones. Aun a riesgo de provocar controversia, hemos decidido ofrecer al público estas meditaciones, porque estamos convencidos de su extraordinario valor, no porque preveamos que hayan de concitar el entusiasmo de
sus seguidores. de todos modos, tal vez algunos tengan el valor de
tomarlas en serio…. y consigan ver
JOSEPH MATTAM S.J

Dalai Lama, Esoterismo

En agosto de 1981, el “Dalai Lama” del Tibet impartió una serie de conferencias en la Universidad de Harvard,  las conferencias del Dalai Lama, dictadas en el Harvard Yard Hall, satisficieron magníficamente la intención de proporcionar una introducción en profundidad a la teoría y la práctica del budismo.

Las conferencias se sucedieron a lo largo de cinco días, con sesiones de aproximadamente dos horas tanto por la mañana como por la tarde. Desde la perspectiva de las cuatro verdades nobles, el Dalai Lama describió la situación de los seres atrapados en un círculo de sufrimiento producido por acciones contraproducentes, las cuales se basan en una comprensión errónea de la naturaleza de las personas y demás fenómenos.

Siendo la ignorancia la causa básica del sufrimiento, describió con gran lujo de detalles el camino para salir de esta situación, la motivación para desprendernos de la repetición descontrolada de las actitudes insanas, la extensión de esta comprensión de la propia situación a la de los demás y la consecuente generación de la compasión universal.

El Dalai Lama enfatizó particularmente el desarrollo de la sabiduría que penetra el velo de la falsa apariencia del fenómeno, llegando a
su verdadera naturaleza, que no se encuentra adulterada por falsas superposiciones.

Después de la primera conferencia del lunes por la mañana, respondió a las preguntas al comienzo de cada sesión. Dado que los temas trataban acerca de la relación entre ciencia y religión, la naturaleza y los niveles de la conciencia, el significado de ser una persona en un sistema basado en la abnegación, dualismo y no dualismo, la diferencia entre una escasa apreciación de uno mismo y la abnegación absoluta.

 Técnicas para curar la depresión, los tipos de cuerpos de arco iris, la diferencia entre el apego aflictivo y el no aflictivo, la posición de las mujeres en el budismo, el conflicto entre la evolución y la teoría budista de la involución, la utilización del sexo en el camino del Tantra, cómo dirigir nuestra práctica diaria sin sufrir un excesivo apego hacia ella y cómo equilibrar la actividad altruista con el desarrollo interno, las respuestas abarcaron la totalidad del espectro de las cuestiones sobre las que todos, incluso quienes muestran un interés apenas superficial por el budismo, hemos deseado indagar durante las últimas décadas.

JEFFREY HOPKINS
Universidad de Virginia