Muchas cosas se pueden decir con respecto a una obra como esta, “Veinte poemas de amor y una canción desesperada”, pero es mejor disfrutar de esa expresión maravillosa de sentimientos amorosos.

La obra está compuesta por veinte poemas de temática amorosa, más un poema final titulado La canción desesperada. A excepción de este último, los poemas no tienen título.

Me gustaría que algunos compositores de mi país escucharan estos hermosos poemas; talvez asi se den cuenta que es componer para espíritus elevados.

Haciendo cosas sencillas podemos robar sonrisas, seamos enemigos de la maldad, vivamos felices para hacer felices a otros, Demos gracias a DIOS por la vida, muchos tienen quebrantos de salud, pero nos dan ejemplo, Un saludo muy especial con respeto y cariño para un luchador; “Pippo Bunorrotri ¡todo va a estar bien!

Me olvide de vivir, la vida sigue igual, vuela alto, hay que gozar la vida, y quijote

Como me gusta compartir cosa positivas, bonitas, ahi les dejo de mas este bello poema.

“No te impidas ser feliz” Pablo Neruda

Muere lentamente quien no viaja,
quien no lee,
quien no oye música,
quien no encuentra gracia en sí mismo.
Muere lentamente
quien destruye su amor propio,
quien no se deja ayudar.
Muere lentamente
quien se transforma en esclavo del hábito
repitiendo todos los días los mismos
trayectos,
quien no cambia de marca,
no se atreve a cambiar el color de su
vestimenta
o bien no conversa con quien no
conoce.
Muere lentamente
quien evita una pasión y su remolino
de emociones,
justamente estas que regresan el brillo
a los ojos y restauran los corazones
destrozados.
Muere lentamente
quien no gira el volante cuando esta infeliz
con su trabajo, o su amor,
quien no arriesga lo cierto ni lo incierto para ir
detrás de un sueño
quien no se permite, ni siquiera una vez en su vida,
huir de los consejos sensatos…
¡Vive hoy!
¡Arriesga hoy!
¡Hazlo hoy!
¡No te dejes morir lentamente!
¡NO TE IMPIDAS SER FELIZ!

En cosas simples o sencillas podemos encontrar valiosas enseñanzas; esta canción del chavo del ocho contiene un poderoso mensaje, a la VEJEZ debemos temerle; no a la que arruga la piel, si no a la que destruye el espíritu.

Si tu eres joven aún, joven aún, joven aún, mañana viejo serás, viejo serás, viejo serás, a menos que con afán, que con afán conserves, tus inquietudes y así nunca envejecerás.

Jóvenes hay de ochenta y tantos años,
y viejos hay que tienen dieciséis,
porque vejez no significa arrugas,
y juventud no implica candidez.

Si tu eres joven aún, joven aún, joven aún, mañana viejo serás, viejo serás, viejo serás, a menos que con afán, que con afán conserves, tus inquietudes y así nunca envejecerás.

Un joven es aquel que vive limpio,
con un ideal y metas que alcanzar;
anciano es quien pierde la pureza,
anciano es quien deja de estudiar.

Si tu eres joven aún, joven aún, joven aún, mañana viejo serás, viejo serás, viejo serás, a menos que con afán, que con afán conserves, tus inquietudes y así nunca envejecerás.

Los viejos no resisten los fracasos,
no pueden ya volver a comenzar;
el joven que tropieza en el camino,
con prontitud se vuelve a levantar.

Si tu eres joven aún, joven aún, joven aún, mañana viejo serás, viejo serás, viejo serás, a menos que con afán, que con afán conserves, tus inquietudes y así nunca envejecerás.