Budismo, Mindfulness, Chile

Usted tiene en sus manos un libro que es al mismo tiempo un evento muy inusual. En el contexto actual de enseñanza y difusión de mindfulness todavía no es tan frecuente
encontrar literatura en español, menos común aún que haya sido concebida y escrita en español.

Una de las autoras es una comprometida practicante de mindfulness y que ambas viven y trabajan en Chile. Comprenderá que éste no es sólo un libro más de mindfulness, sino que es uno de los primeros aportes genuinos desde un contexto sudamericano acerca de la integración de las prácticas contemplativas.

Con un estilo directo, amable y profundo a la vez, las autoras invitan a cuestionar hábitos, condicionamientos y las formas que tenemos de evitar la experiencia asociada al sufrimiento, mostrando de manera clara y rotunda como esos intentos son en vano, pues no sólo perpetúan, sino que muchas veces exacerban la insatisfacción e infelicidad, generando aislamiento y una sensación de pérdida de sentido.

A través de seis capítulos, el libro ofrece al lector una puerta de entrada al extenso campo de mindfulness mediante una puesta en contexto que respeta las enseñanzas de origen,
sin caer en complejidades y a la vez manteniendo una profundidad justa.

Hablar, escribir, escuchar, ¿ser oidor o buen lector? ¿tener la mente abierta o el corazón dispuesto? a nadie en la vida se puede obligar, si quieres conocimiento, lo tendrás, quieres vivir en esta vida como alguien que no sabe de dónde viene ni a donde va, también se respetara tu decision, la vida es corta y las posibilidades se agotan con ella…

Tal vez la diferencia principal entre el budismo y las demás tradiciones religiosas del mundo radique en la presentación de su identidad central.

La existencia del alma o sí-mismo, que se afirma de diferentes maneras en el hinduismo, el judaismo, el cristianismo y el islam, no solo se niega firmemente en el budismo, sino que se identifica como la fuente de toda nuestra desdicha.

La senda budista es, fundamentalmente, un proceso de aprender a reconocer la inexistencia esencial del sí-mismo, al tiempo que se intenta ayudar a otros a reconocerlo de este modo.

El mero reconocimiento de la inexistencia de un sí-mismo central nos libera de nuestras dificultades. Debemos cultivar una mente profunda ahondando nuestra comprensión y fortaleciéndola a través de la contemplación y el estudio lógico.

Para que esta mente profunda se convierta en la mente omnisciente de un Buda capaz de dirigir eficazmente a otros en su camino a la iluminación, debe estar motivada por algo más que el deseo de alcanzar uno mismo la paz.

Este libro fue recopilado y editado a partir de charlas ofrecidas por “Ajahn Sumedho” sobre la enseñanza central de Buda: que la infelicidad de la humanidad puede ser superada a través de medios espirituales.

Las cuatro nobles verdades son: la Noble Verdad del sufrimiento, la Noble Verdad del origen del sufrimiento, la Noble Verdad del cese del sufrimiento y la Noble Verdad del camino que lleva al cese del sufrimiento.

Utilizamos estas Cuatro Nobles Verdades para nuestro desarrollo. Las aplicamos a las cosas corrientes de nuestras vidas, a los apegos y obsesiones de la mente. Con estas Verdades podemos investigar nuestros apegos y obsesiones y tener conocimiento directo.

Aunque esto suene complicado cuatro verdades, tres aspectos, doce conocimientos directos es bastante simple. Es una herramienta que podemos utilizar, que nos ayuda a comprender el sufrimiento y el no- sufrimiento.

Dīgha Nikāya, Sutta

Meditación, Iluminación, Esoterismo

El ser humano está agotado de pensar y recordar. Su primitiva lógica dual lo hace prisionero de conceptos, juicios y pareceres propios y ajenos.

El individuo se asfixia ante la imposibilidad de mantener un instante de calma mental, de silencio interior. Ante la imposibilidad del control de sí mismo, escoge entonces una anecdótica salida: su propia inconsciencia. Cree que vive, pero no es así; duerme todo el tiempo, sumido como espectador sin control en la ensoñación de un mundo que aparece ante sus ojos.

Vive de lo que fue o de lo que será. Pocos son los instantes donde se siente vivo en el presente, en el “aquí y el ahora”. Pide afanosamente a gritos ayuda para encontrar una acción que lo haga sentirse vivo
pero no lo consigue; tan sólo la recuerda o imagina

El presente libro intenta, entre otras cosas, el análisis y la aclaración de ciertos conceptos utilizados por la terminología oriental para referirse a los temas mencionados. Los términos karma, samsara, guna y otros más.

La aparición de estos nuevos conceptos en la reflexión humana occidental dota de herramientas profundamente interesantes en el acto de entender la naturaleza humana, llevándonos a nuevas comprensiones de nosotros mismos y del mundo que nos rodea.

En esta interesante obra el autor nos ofrece las directrices para convertir la acción en un medio de liberación. Sesha detalla con audacia las repercusiones de las ideas de la “recta acción” en otros planteamientos científicos y humanistas. En últimas, se trata de un compendio sobre la libertad.

Meditación, Budismo

El gran guía espiritual Kamalashila compuso este texto, Las Etapas de la meditación, en tres panes: las etapas iniciales de la meditación, las etapas intermedias de la meditación y las etapas finales de la meditación. Ahora explicaré las etapas intermedias de la meditación.

Los temas principales de este tratado son el espíritu del despertar y la vida perfecta.

La vía espiritual que lleva al fin último de la condición de buda tiene dos aspectos: método y sabiduría. Estos dos aspectos conducen respectivamente al cuerpo formal o rupakaya y al cuerpo de sabiduría o dharmakaya.

El primero de ellos representa la perfección del trabajo para el bien de los demás, y el segundo la perfección de nuestro propio fin. Los medios para cultivar la bodhichitta y la sabiduría que aprehende el vacío constituyen unidos el fundamento de las enseñanzas budistas, y este libro nos proporciona una clara exposición de estos dos aspectos de la vfa budista hacia el despertar.

No todas las personas sienten inquietud por lo espiritual, afortunado aquel que en su interior anhela el saber, encontrar las respuestas a las preguntas del alma, “el que busca, encuentra; y al que llama a la puerta, se le abre” .

Budismo, Crecimiento espiritual

El corazón de las enseñanzas de Buda parte de este párrafo: Buda no era un Dios, sino un ser humano como tú y como yo, y sufrió igual que nosotros.

Según “Thich Nhat Hanh”, el núcleo de “las enseñanzas de Buda” lo constituyen las Cuatro Nobles Verdades: el sufrimiento, la causa del sufrimiento, la extinción del sufrimiento y el camino que conduce a la extinción del sufrimiento; y ese camino es el Noble Óctuple Sendero.

Pero estas sencillas enseñanzas han sido a menudo tergiversadas, y en este libro esclarecedor el monje vietnamita nos las muestra en toda su luminosa belleza y su poder transformador.

El océano de sufrimiento es inmenso, pero si te vuelves podrás ver
la tierra. La semilla de sufrimiento que hay en ti quizá sea vigorosa, pero no esperes a agotar todo el sufrimiento para poder ser feliz. Cuando un árbol del jardín cae enfermo, debes cuidarlo. Pero No pases por alto a los árboles sanos.

Aunque tu corazón esté lleno de dolor puedes gozar de las maravillas de la vida: la bella puesta de sol, la sonrisa de un niño y la abundancia de flores y árboles. El sufrimiento no es lo único que existe, por favor, no te dejes encarcelar por tu propio sufrimiento.

Si sólo te fijas en tu sufrimiento, perderás el paraíso. No ignores tu sufrimiento, pero no te olvides tampoco de disfrutar de las maravillas de la vida, en beneficio tuyo y en el de todos los seres.

Filosofía, Monjes tibetanos, Budismo

Según una concepción antigua y convencional, Occidente se imaginaba el budismo como una sabiduría de la pasividad, de la inacción, del nirvana definido como una indolencia replegada sobre el Yo, indiferente a la gestión de la ciudad y de la sociedad.

Ahora vemos que nada de eso es cierto. Al igual que la mayoría de las filosofías occidentales, el budismo también tiene una dimensión humana, social y política.

Es cierto que el budismo incluye el estudio de las ciencias
tradicionales, tales como la medicina, las lenguas, la gramática, la
poesía, los cálculos astronómicos (en particular los eclipses) y astrológicos, la artesanía y las artes.

La medicina tibetana, basada en las plantas y los minerales, exige años de estudio, y los cirujanos tibetanos eran, según se dice, capaces de operar las cataratas con ayuda de un escalpelo de oro, aunque esta operación haya caído hoy en el olvido.

Sin embargo, la ciencia mayor consiste en el conocimiento de uno mismo y de la realidad, ya que la cuestión esencial es: ¿Cuál es la naturaleza del mundo fenoménico y del pensamiento?, y en un plano práctico: «¿Cuáles son las claves de la felicidad y del sufrimiento? ¿De dónde proviene el sufrimiento? ¿Qué es la ignorancia? ¿Qué es la realización espiritual? ¿Qué es la perfección?». Es este tipo de descubrimientos lo que se puede llamar conocimiento.

¿Y la motivación inicial es escapar al sufrimiento?
El sufrimiento es el resultado de la ignorancia. Lo que hay
que disipar, pues, es la ignorancia. Y esta es, en esencia, el apego al
Yo y a la solidez de los fenómenos. Aliviar los sufrimientos inmediatos’del prójimo es un deber, pero no basta: es preciso poner
remedio a las causas mismas del sufrimiento.