El cuidara de mi, Himno cristiano, audio y letra

¿Cómo podré estar triste,
Cómo entre sombras ir;
Cómo sentirme solo
Y en el dolor vivir;
Si Cristo es mi consuelo,
Mi amigo siempre fiel, Si el cuida de las aves, cuidara también de mí.

Feliz, Cantando alegre,
Yo vivo siempre aqui
Si el cuida de las aves
¡Cuidará también de mi!

Nunca te desalientes
Oigo al Señor decir,
Y en su palabra fiado,
Hago al dolor huir.
A Cristo paso a paso
Yo sigo sin cesar,
Si el cuida de las aves,
El cuidara tambien de mí.

Feliz, Cantando alegre,
Yo vivo siempre aquí
Si el cuida de las aves
¡Cuidará también de mi!

Siempre que soy tentada
O que en la sombra estoy,
Más cerca del camino
Y protegida voy;
Si en mí la fe desmaya
Y caigo en la ansiedad,
Si el cuida de las aves,
El cuidara tambien de mí.

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Callando el ruido interior, Las puertas del silencio, PDF – Por un monje

Quien confía en DIOS gozara la promesa de ser feliz y de estar seguro, he visto a muchas personas sonrientes y tranquilas a pesar de tener dificultades, dicen confiar en el creador y eso las hace sentir seguras.

En temas espirituales o religiosos es mejor no contender, es recomendable analizar, todos tenemos libertad de creer o no creer, pero es obligación respetar los diferentes puntos de vista.

El siguiente texto me pareció interesante, se pueden extraer cosas positivas para aplicar a nuestra vida.

A ti sola, alma bienaventurada a quien el Señor atrae al desierto para hablarte al corazón. A ti sola, que lo has acogido como Único. Mejor, que te ha acogido como hostia de alabanza por siempre.

¿Quieres arder ante su Faz adorable como una cera muy pura?

¿Quieres, como los querubines, como los serafines, oh alma, ser irradiada por su claridad, abrasada por su amor, y no ser para Él nada más que Luz y Claridad?

Consiente en olvidar el mundo, el universo y a ti mismo.

Si vacilas en perder en Él y por Él tu vida, no sigas más. Lo que sigue no te aclarará nada.

Si el abismo te tienta, suplica al Señor que te envuelva en soledad, que te arroje en el silencio que Él habita y llena, donde Él se manifiesta. Por tu parte, esfuérzate en vivir así.

En cuanto te sea posible, con exacta obediencia y una perfecta caridad, evitarás estas cuatro cosas, los mayores obstáculos al silencio interior, y que vuelven imposible la contemplación habitual:

· El ruido interior.
· Las discusiones interiores.
· Las obsesiones.
· Las preocupaciones de ti mismo.

¡Hecho esto, habrás franqueado las puestas del silencio!