Poesías Sueltas de Cervantes, PDF – Miguel de Cervantes Saavedra

Soneto de Miguel de Cervantes a la reina Doña Isabel II

Serenísima reina, en quien se halla
lo que Dios pudo dar a un ser humano;
amparo universal del ser cristiano,
de quien la santa fama nunca calla;
arma feliz, de cuya fina malla
se viste el gran Felipe soberano,
ínclito rey del ancho suelo hispano
a quien Fortuna y Mundo se avasalla:
¿cuál ingenio podría aventurarse
a pregonar el bien que estás mostrando,
si ya en divino viese convertirse?
Que, en ser mortal, habrá de acobardarse,
y así, le va mejor sentir callando
aquello que es difícil de decirse.

Desolación, PDF – Gabriela Mistral

Con el Premio Nobel, Gabriela Mistral alcanzó en 1945 una consagración literaria que hasta el presente no ha logrado ningún otro escritor hispanoamericano. Así, la que fuera humilde maestra de escuela, se vio lanzada de improviso a la fama universal.

La primera, aquella que hizo su renombre americano, Desolación, apareció por primera vez en los Estados Unidos gracias a Federico
de Onís; al año siguiente, el libro fue publicado en Chile, y desde entonces ha sido reimpreso muchas veces.

Las ediciones de sus obras se multiplicaron en varios idiomas y, más aún que antes, diarios y revistas se disputaron el honor de publicar los escritos de la ilustre poetisa. Sin embargo, ésta nunca se preocupó realmente de la suerte de sus obras.

En la práctica, no obstante, siempre resultaba difícil hallarlo en las librerías de nuestro país, de cuyo acervo cultural forma parte inalienable. Con Desolación, la poesía de Gabriela Mistral alcanza sus más altas cimas y su expresión más característica y penetrante.

Por todo esto, fue con su publicación con que en 1954 iniciamos la edición de sus Obras Selectas, empresa que hasta entonces no se había acometido.

La urgencia y necesidad de ella quedó pronto en evidencia obligándonos, hoy, a editar una vez más Desolación.

Poesía de tres poetas revolucionarios, PDF – Marx, Nietzsche, Martí

De acuerdo a las leyes poéticas, todos los poetas conciben el arquetipo del fuego, símbolo del trauma oral o la sed, que suele aparecer junto a los cuerpos celestes y el ojo de las criaturas solares además de la piedra que simboliza el recuerdo del miedo petrificante sufrido durante la lactancia defectuosa.

En la religión de nuestros griegos, Zeus era el dios supremo que sufría de todas las pasiones humanas y que tenía como atributo principal el relámpago, o sea, el poder del fuego, arquetipo de la idea, tal y como lo concibió Sócrates en Parménides: la idea puede ser como el día que es uno y el mismo en muchos lugares al mismo tiempo y sin embargo sigue siendo el mismo.

¿Pero no serán las ideas sólo pensamientos que no tienen existencia propia excepto en nuestras mentes, Parménides? Pues todavía en tal caso, cada idea podría ser una y no experimentar esta multiplicación infinita.

En mi opinión, las ideas son como prototipos fijados en la naturaleza, y otras cosas son como ellas o parecidas a ellas lo que significa que la participación de otras cosas en las ideas es realmente asimilación a ellas.

Los filósofos sólo tienen la facultad de concebir lo eterno e inmutable, ya que aquellos que divagan en las regiones de lo múltiple y lo variable no son filósofos.

El hijo Predilecto de Andalucía, Antología poética, Rafael Alberti, PDF

Poesía andaluz, poeta español, poesía comunista.

La web es maravillosa, una persona ávida de conocimiento podrá deleitarse con todo el material disponible y a la espera de ser aprovechado.

En las sagradas escrituras encontramos un escrito que dice, “El corazón del hombre siempre tiende a la maldad” y, no podría ser la excepción que el hombre utilizara la web para obtener y compartir cosas dañinas. cosas que envenenan los sentimientos.

Es bonito que a pesar de tanta persona mal intencionada “Dios” haya guardado el corazón de algunos seres, estos seres le dan a las palabras un valor muy grande y las utilizan para transmitir mensajes delicados, tiernos y edificantes. ¡Vivan los poetas!

Rafael Alberti fue un escritor español, especialmente reconocido como poeta, miembro de la generación del 27. Está considerado uno de los mayores literatos de la llamada Edad de Plata de la literatura española. Cuenta en su haber con numerosos premios y reconocimientos.

Talento español, Antología poética de Miguel Hernández, PDF

Qué más quisiera uno que escribir, y describir la obra de un artista como “Miguel Hernández”, pero resulta muy difícil, fueron personas bendecidas con el don de escribir lo que su corazón dictaba.

La inspiración, surge desde lo interno, desde el corazón, desde el alma. La inspiración no tiene nada que ver con la mente ni con la fuerza física, por lo contrario, es un atajo en donde nuestro ser se comunica hacia el mundo de forma directa, esquivando las barreras de la mente y trascendiendo el plano físico y real. La inspiración genera irrealidad y es el origen de la creación, de las ideas. La inspiración se genera internamente en momentos determinados, a partir de estímulos emocionales que abren la puerta de nuestro ser y deja salir nuestra máxima expresión. Fuente: sergerente.net

Todo era azul

Todo era azul delante de aquellos ojos y era
verde hasta lo entrañable, dorado hasta muy lejos.
Porque el color hallaba su encarnación primera
dentro de aquellos ojos de frágiles reflejos.
Ojos nacientes: luces en una doble esfera.
Todo radiaba en torno como un solar de espejos.
Vivificar las cosas para la primavera
poder fue de unos ojos que nunca han sido viejos.
Se los devoran. ¿Sabes? No soy feliz. No hay goce
como sentir aquella mirada inundadora.
Cuando se me alejaba, me despedí del día.
La claridad brotaba de su directo roce,
pero los devoraron. Y están brotando ahora
penumbras como el pardo rubor de la agonía.

Uvas, granadas, dátiles,

doradas, rojas, rojos,
hierbabuena del alma,
azafrán de los poros.
Uvas como tu frente,
uvas como tus ojos.
Granadas con la herida
de tu florido asombro,
dátiles con tu esbelta
ternura sin retorno,
azafrán, hierbabuena
llueve a grandes chorros
sobre la mesa pobre,
gastada, del otoño,
muerto que te derramas
muerto que yo conozco,
muerto frutal, caído
con octubre en los hombros.