Me cuesta tanto olvidarte, PDF – Mariela Michelena

La vida te enseña, te pule, casi te perfecciona, así sea a punta de golpes, las situaciones de pareja nunca serán color de rosa, después de cierto tiempo van a existir inconvenientes, algunos se podrán ir superando cuando hay voluntad en ambas partes, pero también pueden llegar situaciones donde es imposible seguir con una relación, ahí es donde entran aquellos conocedores del tema para ayudarnos a tomar la decisión adecuada.

PROLOGO:

A raíz de la publicación de Mujeres malqueridas, he tenido la suerte de recibir cantidad de correos sobre todo de mujeres que me escribían para contarme sus historias, para agradecerme haberlas ayudado a comprender lo que les estaba pasando y para retribuirme, con sus palabras, lo que sentían que habían recibido de las mías.

Gran parte de ellas me pedía ayuda, porque se sentían incapaces de romper con una relación enfermiza. Gracias a esas historias, descubrí las incontables formas que pueden adoptar el sufrimiento y el mal amor y los extremos a los que se puede llegar con tal de mantener cerca a una pareja.

Me llamaba la atención cómo, a pesar de las enormes diferencias que había entre un relato y otro, las cuestiones de fondo se repetían. Comprobé que mi libro Mujeres malqueridas, efectivamente, generaba más preguntas que respuestas, y que la mayoría de esas mujeres me escribía buscando una solución a su caso particular.

¿Te parece que lo puedo cambiar?», «¿Hay algo que yo pueda hacer para que siga conmigo?, ¿Tendría que dejar de verlo?, ¿Qué hago si me busca otra vez?, ¿Lo perdono de nuevo?.

Las mismas preguntas una y otra vez apuntaban a algo más profundo, a una dificultad que no se resolvía con una prescripción concreta y mucho menos con un consejo virtual vía correo electrónico. Lo cierto es que cada una de ellas buscaba, a su manera, el consuelo que mitigara su dolor o al menos la luz suficiente para comprenderlo y, además, una buena compañía.

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Ellas merecen mucho, Mujeres que lo dan todo a cambio de nada, PDF – Mariela Michelena

La mujer es una hermosa creación de DIOS, dignas de admiración y respeto, los hombres cometemos demasiados errores en una relación, y es justo reflexionar, debemos corregir los aspectos negativos que hacen sentir mal a nuestras mujeres.

Las historias que vas a leer están contadas en primera persona con franqueza, con honestidad. En su mayoría, se trata de mujeres exitosas, tanto personal como profesionalmente, que poco tienen que esperar económicamente de sus parejas, y, sin embargo, cada una de ellas padece a su manera una historia de amor truncada que la ha hecho infeliz.

En muchas de las cartas te encontrarás con expresiones que aparecen en mis libros y que las lectoras han hecho suyas: gatos, dioses, pedestales, cafés, agenda oculta, Cenicienta… es un gesto de complicidad que nos reúne y que agradezco. Por otro lado, algunas de ellas nos regalan imágenes vívidas de su propia cosecha que describen su situación afectiva a la perfección y que unas veces nos hacen sonreír y otras temblar…

Cada carta la escribe una mujer, pero estoy segura de que cada una de esas cartas podrían firmarla miles de mujeres, identificadas con su contenido. En esa medida sé que al leerlas podrás sentirte acompañada en tus desdichas y esperanzada en tu recuperación.

Seguramente hay muchas maneras de procesar una correspondencia tan rica como esta que hoy pongo en tus manos, yo he optado por copiar primero la carta y luego elegir algunos rasgos de su contenido que me han parecido relevantes para comentarlos.

Cuando el Amor es ODIO, PDF – Susan Forward

En el terreno de los sentimientos siempre tendremos que enfrentarnos a situaciones diferentes todos los días, cada persona es diferente, y cada relación tendrá su propia sazón, las mujeres seguirán siendo inspiración para el hombre. Ojala aprendan mucho de este libro…

Actualmente, muchas personas se sienten confusas respecto de lo que han de esperar de una relación y cómo deben conducirse en ella.

frecuente que las parejas rechacen los roles rígidos y estereotipados, pero no están seguras de con qué han de reemplazarlos.

Las mujeres sufren porque no saben cómo reaccionar desde su recién descubierta libertad sin mostrarse rígidas ni duras. A los hombres les preocupa saber cómo han de ser atentos y sensibles sin menoscabo de su condición masculina. Y es probable que tanto unos como otras tengan carreras y ambiciones propias, en ocasiones por elección, y con frecuencia también por necesidad económica.

Ser mujer ya no significa tener que ser pasiva, sumisa y, en ocasiones, abyecta. Tampoco quiere decir convertirse en hombre honorario, imitando el comportamiento masculino tradicional.

No hay contradicción entre ser una mujer amante y generosa, y ser capaz de cuidarse sola y de proteger los propios intereses. La ofrenda más maravillosa que puedes hacerte, y hacer a cualquier hombre que esté contigo, es el seguro sentimiento de tu propio valor, y con él
tu esperanza de ser amada y tratada con humano respeto.