Regalando soles, Entre soles y sombras, PDF – Gustavo Tisocco

“Hoy me gusta la vida mucho menos, pero siempre me gusta vivir: ya lo decía. Casi toqué la parte de mi todo y me contuve con un tiro en la lengua detrás de mi paladar” César Vallejo

Poesía, Literatura

Prólogo

Quien se acerque a este libro tendrá la oportunidad de asistir a una experiencia única. Porque habrá que hundirse en estos poemas, compartir su interioridad tan deslumbrante como inquietante, tan abismal como desgarrada, tan ardiente como certera. Ese es el desafío que nos propone el autor, quien se mantiene entre soles y sombras, en permanente estado de alerta, para reflejar/recobrar los sentidos, los
deseos, los sueños, las emociones, las injusticias…

Los epígrafes elegidos por “Gustavo Tisocco” son los más acertados para introducirnos al verdadero clima de tensión que se instala en los poemas de este libro. Por un lado, el menosprecio de una vida pero que vale la pena ser vivida (¿sufrida?), y, por otro, el sentido de la vida que de pronto irrumpe en la inmensa soledad del hombre.

Despliega su voz para ser libre y así desnudar su garganta para dejar de ser vacío, nada, nostalgia, destierro, incompletud. Podríamos decir que a partir de ese momento se inicia un peregrinaje que tiene la característica de convertirse en una experiencia del límite, pero no en el sentido de abismo o fin, sino de alcanzar o al menos intentar sentirse “silencio de sol”.

Estos “poemas” revelan una búsqueda, un encantamiento aunque a veces la voz se torne desesperada, suplicante, huérfana, desafiante. Son poemas que emergen de lo más hondo del espíritu. Tienen la lucidez propia de quien vive intensa y apasionadamente, aunque descubra a su alrededor el horror, la injusticia, la hipocresía, la muerte. “Develar el misterio/ de vivir sin tregua”, afirma el poeta.

A través de estos poemas Gustavo Tisocco llega a ser lo que es parafraseando a Píndaro llega a ser lo que eres. Así se expresa lo poético en él, como si se tratara de la dimensión de lo que es genuino, real, verdadero y, por qué no, sagrado.

Abordaremos una poesía que es presencia expresiva de una existencia. Expuesta y nombrada ante todo. Alguna vez el poeta Edgar Bayley se empeñaba en saber si el sí mismo del poeta está presente en su poema.
En el caso de Gustavo Tisocco eso que tanto le obsesionaba a Bayley, se cumple.

Pablo Montanaro.

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Publicado por

Jair Montes

Me encanta ver a la gente triunfar, por eso trato de contribuir con material que aporte algo positivo...

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